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¿Cómo hacemos las anestesias generales?

Una anestesia general implica unos cambios en el organismo del paciente, para que esto no desencadene un problema, lo controlamos todo desde antes de empezar. Por ello, nos lo tomamos muy enserio y realizamos un protocolo anestésico multimodal (anestesia equilibrada) individual para conseguir la mejor anestesia posible con los menores efectos secundarios posibles.

¿Cómo lo conseguimos?

Consulta preanestésica:

Por protocolo, nunca citamos a un animal para quirófano a no ser que venga remitido por un compañero veterinario y por lo tanto tengamos datos fiables suficientes. Para nosotros es muy importante conocer el estado de salud de nuestro paciente y sus antecedentes.

Chequeo preanestésico:

SIEMPRE será recomendable hacer pruebas previas a una anestesia general. Estas pruebas variarán dependiendo del paciente, pero al menos una analítica sanguínea básica y radiografías torácicas serán vitales para tener datos de cómo está nuestro peludo.

¿Por qué?

Porque no todos los pacientes son iguales y no todos los fármacos sientan igual. Cuanta más información tengamos, mejor y más garantías para que todo salga bien.

Llegamos a la anestesia…¿en qué consiste?

AYUNO: Todos los pacientes vendrán con un ayuno previo para evitar que haya regurgitación o neumonía por aspiración. Una vez cumplido esto, empezamos a anestesiar.

TRANQUILIDAD: Siempre os decimos que cuanto más tranquilos vengan nuestros peludos, más suave irá la anestesia.

=> Premedicación para tranquilización:

Es la primera de nuestras fases. En ella, aplicamos unos fármacos para que empiece la relajación. Estos fármacos ya han sido previamente elegidos y calculados exclusivamente para ese animal por nuestros veterinarios.

En esta fase, se coloca un catéter intravenoso para poder administrar fármacos y poder tener un acceso rápido a la vena del paciente.

=> Inducción:

En esta fase, profundizamos un poquito más esa tranquilización con otros fármacos para conseguir una pérdida de consciencia total y poder intubar. Una vez más, estos fármacos estarán previamente elegidos y calculados individualmente.

=> Mantenimiento y monitorización:

Nuestro paciente se mantiene conectado a una máquina que introduce oxígeno y un gas anestésico constantemente. Así mismo, sus constantes vitales se reflejan en todo momento en un monitor multiparamétrico y son comprobados por nuestro personal.

=> Recuperación:

Por último, despertamos a tu peludo siempre vigilado, manteniendo temperatura y constatando que todo está bien y que va eliminando la anestesia de manera adecuada.

Todo esto estará constatado en todo momento por al menos dos personas que vigilan que todo esté bien.

Protege sus almohadillas

Las altas temperaturas hacen que el asfalto pueda llegar a quemar, te damos unos consejos para evitar esta situación:

  • Prueba de la mano: pon el dorso de tu mano en el asfalto y déjala durante unos segundos; si quema no es recomendable que tu peludo salga a la calle.
  • No saques a tu peludo a pasear cuando haga mucho calor.
  • Mantén siempre a tu mejor amigo hidratado.
  • Evita hacer recorridos largos por zonas pedregosas, sobre todo si no está acostumbrado, el calor y la rugosidad harán daño a sus almohadillas.
  • Evita que tu perro de vueltas a la piscina mientras te estás bañando, se trata de una costumbre muy típica en ellos y es habitual que veamos lesiones debido a ello.
  • Mantén sus almohadillas limpias y cuidadas siempre.
  • Existen productos protectores de almohadillas, pregunta a tu veterinario.
  • Si vas a hacer un camino largo, mójale de vez en cuando las patas.

Si desgraciadamente tu amigo peludo se ha quemado o cortado la almohadilla, evita que se chupe, mantenlo en reposo y acude a tu veterinario.

Golpe de calor en perros ¿Cómo lo evito? ¿cómo lo sé? ¿qué hago?

 

Un golpe de calor en nuestro amigo canino puede resultar MORTAL y se trata de una situación de urgencia.

¿Cómo lo evito?

  • No lo saques a horas de mucho calor; ni de paseo ni mucho menos a correr o jugar
  • Lleva siempre agua contigo
  • Jamás lo dejes cerrado en un espacio de mucho calor: coche, habitación, caseta cerrada…
  • Si tu perro vive fuera de casa, debe tener siempre agua y sombra disponible
  • Perros con mayor riesgo: braquicéfalos (Bulldog inglés y francés, Bóxer, Carlino) perros con problemas respiratorios y/o cardíacos, perros obesos.

¿Cómo sé que mi perro sufre un golpe de calor?

  • Su respiración será agitada: muy deprisa, jadeante y puede llegar a tener dificultad respiratoria
  • Presentará debilidad y a veces pérdida de equilibrio. Perderá la fuerza
  • Sus encías y conjuntivas pueden presentar un tono muy rojo e incluso azulado
  • Puede que presenten apatía y no quieran beber ni comer
  • Shock y desvanecimiento

¿Qué hago?

  • Llama a tu veterinario

Sin embargo, como primeras acciones:

  • Deberemos de bajar la temperatura de nuestro amigo, para ello debemos colocarlo en la sombra y mojar las almohadillas, si podemos mojarlas con alcohol la eficacia será mayor.
  • Mojar también ingles y axilas
  • En el viaje al veterinario será importante que el perro viaje sin calor. Por ejemplo, si lo metemos en el coche será importante que éste no esté muy caliente en el momento en que lo metamos en él.

El hecho de que hagamos todas estas cosas y el perro mejore no descarta la visita al veterinario, ya que las consecuencias de un golpe de calor pueden ser fatales y una evaluación completa es muy importante.