Mi perro ya es mayor, ¿Qué debo saber?

Desgraciadamente nuestros amigos leales se van haciendo mayores casi sin darnos cuenta.

¿A qué edad es mayor mi perro?

Empezamos a considerarlos geriátricos a partir de los 7/8 años de edad.

¿Qué debo tener en cuenta?

A partir de esta edad la probabilidad de desarrollar enfermedades asciende. Por ello es importante adelantarse a los problemas antes de que lleguen o de que sea demasiado tarde.

Habitualmente atribuimos ciertas cosas a que nuestro perro «ya es mayor» y no tiene por qué ser así.

Ejemplos que escuchamos en consulta:

  • «Está cojo pero es que ya es mayor»
  • «Le huele la boca pero es que ya es mayor»
  • «Tiene un bulto pero es que ya es mayor»
  • «Se hace pis en casa, pero es que ya es mayor»
  • «No ve, pero ya es mayor»

El hecho de que nuestro perro sea mayor no quiere decir que TENGA que estar cojo, vivir con bultos, olerle la boca…etc, son cosas que hay que tener en cuenta, investigar e intentar solucionar o mejorar.

¿Cómo debo actuar?

Por todo ello, recomendamos hacer chequeos geriátricos anuales a partir de los 7/8 años de edad.

¿Qué enfermedades son comunes?

  • Enfermedad renal
  • Artrosis
  • Enfermedades cardiacas
  • Enfermedad periodontal
  • Posibles tumores
  • Enfermedades hepáticas
  • Discoespondilosis
  • Cataratas
  • Hiperplasia prostática benigna

¿Cuáles son las pruebas que debo hacerle?

En un primer momento una exploración física a fondo, analítica de sangre y orina así como radiografías de tórax.

¿Cuáles son los signos de alarma?

  • Beber y orinar mucho
  • Dificultad para orinar, defecar o ambas
  • Adelgazamiento progresivo
  • Cada vez se quiere mover menos
  • Anorexia
  • Apatía
  • Fatiga
  • Toses
  • Bultos: en cualquier sitio, deben ser estudiados

IMPORTANTE: El hecho de que nuestro perro no parezca enfermo no quiere decir que esté bien

 

Si nuestro perro es mayor no quiere decir que tengamos que resignarnos, dejar de hacer cosas con él o permitir que sufra dolor. Muchas veces no lo sabemos, pero ellos no están bien y de alguna forma nos lo dicen. Consultar los comportamientos raros en consulta, puede que sean importantes.

 

Mi gato ya es mayor, ¿qué debo saber?

Nuestros gatos desgraciadamente se van haciendo mayores poco a poco y resulta una situación que debemos aceptar y tener en cuenta.

Todos pensamos cuando los adoptamos o compramos de pequeños que esto no ocurrirá nunca pero un día llega.

¿A qué edad debo considerar que mi gato ya es mayor?

A partir de los 7/8 años nuestro gato se empieza a considerar «geriátrico» y empiezan a aparecer enfermedades de manera más frecuente.

¿Qué debo tener en cuenta?

Nuestro felino debe acudir al veterinario al menos una vez al año siempre, pero si tiene una edad avanzada con más motivo. En el periodo de un año pueden cambiar muchas cosas y lo que el año pasado estaba bien, hoy puede cambiar totalmente.

Los cambios de conducta en gatos SIEMPRE se deben de tener en cuenta, pero una vez más, si nuestro felino es mayor, con más razón todavía.

¿Cómo debo actuar?

Nuestro consejo es realizar un chequeo geriátrico a partir de los 7/8 años una vez al año. Si todo está correcto, seguramente este chequeo deba repetirse un año después, si no es así, seguramente se repitan pruebas antes, pero dependerá de los resultados y el criterio veterinario.

¿Qué enfermedades son comunes?

Como podéis imaginar, cada gato es un mundo, igual que nosotros; pero de manera general existen varios puntos claves que tendremos en cuenta cuando tenemos un gato geriátrico encima de la mesa:

  • Enfermedad renal: la enfermedad silenciosa que acaba con ellos. Muchas veces la detectamos tarde porque desgraciadamente no da síntomas hasta que está avanzada. Nuestro objetivo es detectarla antes de que dé síntomas para poder empezar con el tratamiento lo antes posible aumentando el tiempo y calidad de vida del paciente. El pronóstico será muy diferente dependiendo del estadío en el que se encuentre.
  • Hipertiroidismo: se trata de una enfermedad cada vez más frecuente en gatos que puede acabar con su vida.
  • Artrosis: empiezan a surgir dolores articulares a los que el gato se va acostumbrando, pero eso no quiere decir que no le duela, hay que tratarlo.
  • Enfermedad periodontal: la boca es «el gran olvidado» muchas veces, pero no puede ser así porque de ella depende que coman!
  • Hipertensión: muchas veces derivada de otra patología, pero a veces no, por lo que hay que detectarla y estudiarla.

¿Cuáles son las pruebas que debo hacerle a mi gato?

Una vez más, dependerá del paciente, pero al menos un análisis de sangre y orina completos serían muy importantes. También es de gran importancia medir la tensión.

Dependiendo de estos resultados y de la exploración del paciente junto con lo que vosotros observáis en casa se valorarán otras pruebas.

¿Cuáles son signos de alarma?

En general cuando un gato cambia su comportamiento hay que tenerlo en cuenta. Pero si tu gato empieza a tener el pelo «despeinado», adelgaza, bebe mucho y orina mucho, está mas tranquilo de la cuenta, no juega como antes, vomita, adopta posturas «raras», se esconde o te busca más de la cuenta, ya no se acicala como antes…debe visitar el veterinario.

NOTA IMPORTANTE: El hecho de que tu gato no presente síntomas de nada no significa 100% que esté sano, recordamos que algunas enfermedades tardan mucho en dar síntomas y a veces cuando los dan ya es tarde. También ocurre a veces que los síntomas son tan sutiles que no reparamos en ellos.

Protege sus almohadillas

Las altas temperaturas hacen que el asfalto pueda llegar a quemar, te damos unos consejos para evitar esta situación:

  • Prueba de la mano: pon el dorso de tu mano en el asfalto y déjala durante unos segundos; si quema no es recomendable que tu peludo salga a la calle.
  • No saques a tu peludo a pasear cuando haga mucho calor.
  • Mantén siempre a tu mejor amigo hidratado.
  • Evita hacer recorridos largos por zonas pedregosas, sobre todo si no está acostumbrado, el calor y la rugosidad harán daño a sus almohadillas.
  • Evita que tu perro de vueltas a la piscina mientras te estás bañando, se trata de una costumbre muy típica en ellos y es habitual que veamos lesiones debido a ello.
  • Mantén sus almohadillas limpias y cuidadas siempre.
  • Existen productos protectores de almohadillas, pregunta a tu veterinario.
  • Si vas a hacer un camino largo, mójale de vez en cuando las patas.

Si desgraciadamente tu amigo peludo se ha quemado o cortado la almohadilla, evita que se chupe, mantenlo en reposo y acude a tu veterinario.